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Cuentos para Líderes: Coach Acolchado

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El hijo, cansado de regreso del trabajo, luego de una discusión con su esposa y sus hijos, decide ir a casa de su madre, como para reflexionar, para pasar la furia que en ese momento le agobiaba. Se dirige al cuarto de su madre, ese lugar acolchado y tranquilo donde siempre se había detenido a ver televisión, o a revisar las cosas de su madre, o platicar de cualquier cosa. En su encuentro con la seguridad, la madre llega y entra al cuarto, y le ve con los ojos aguarapados, en plena reflexión. Espera un momento, y le abraza. Y él, con una voz angustiada comienza a contarle su problema.

Hijo:y eso fue lo que paso. Por eso estoy aquí.
Madre: ¿Qué crees que pasó?
Hijo: Bueno, yo me puse furioso, y nos dijimos unas palabras fuertes.
Madre: ¿Qué tendrías que hacer diferente?
Hijo: Bueno, de verdad no tenía porque hablarle tan alto.
Madre: ¿Y qué pasaría si pudieras ser de una manera diferente, si cambiaras de forma que todo fuese mejor?
Hijo: Tienes razón, últimamente casi no le digo cuanto la amo.
Hijo Pensando: “Yo no sé como lo hace, pero me ha dado en el clavo”.
Infinidad de situaciones y de historias románticas podemos recordar en este momento, donde nuestros padres, solo con escuchar pacientemente y hacer la pregunta correcta, esa que da en el clavo, nos sacan de una situación problemática, como por arte de magia, al instante, y hasta sin darnos cuenta. Y es que muchos de ellos, de tanto practicar con nosotros, tienen esa habilidad.

Vamos a estar claros, es más fácil meter nuestras manos en la masa de los demás. Ponerle el toquecito negativo: “es que esa mujer tuya es una cuaima”, “nunca vas a solucionar porque ese marido tuyo es un Don Juan”, “ese jefe tuyo te está es explotando”, “no puedes, eres muy torpe para hacerlo”. Pero hay madres y padres, y hasta amigos, que se alejan de esa situación, y te dan en el punto más preciso, con mucho cariño, para solucionar, para seguir adelante.

Todos podemos ver y sentir las situaciones como problemas, proponernos metas y objetivos para luego no cumplirlas, o simplemente, postergar las decisiones indefinidamente hasta que “estemos listos para decidir”. Si nos ponemos a recordar estas situaciones, siempre sabemos que tenemos la capacidad para actuar, para salir adelante, para cumplir nuestros objetivos y metas, porque si son nuestros, si los planeamos, si nos metimos en la situación, alguna parte nuestra levanto la mano y dijo clarito: “HAZLO QUE TU PUEDES. DATE. EMPUJATE!!!!”. A menos que seamos unos autómatas, y que estemos mal programados, en esas situaciones nos metemos solitos, utilizando al máximo nuestros créditos del Libre Albedrio. ¿Recuerdas la última situación que ves como problema donde no fuiste tú el que levanto la mano?.

Precisamente, siempre llega el momento en que tenemos que tomar una decisión: SEGUIR EN LA SITUACION ó RESOLVER . Y qué mejor que tener un lugar seguro, un sofá, una cama, un sitio acolchadito donde reflexionar. Un sitio cómodo y seguro donde tomemos la mejor decisión. Son esos momentos, donde tenemos la resistencia a decidir, donde una mano amiga se hace necesaria. Y es que a pesar de que tenemos todo el derecho de tener nuestras resistencias, por nuestra salud, para evitar el estress, para no prolongar los momentos de tensión y hacer que nuestro cuerpo se sienta afectado, las decisiones siempre nos conducirán a un estado deseado, siempre y cuando las sigamos con todas las acciones posibles.

Muchas veces tememos perder algo. Otras veces nos quedamos con el concepto de que todo es blanco o negro, y no existe algún otro color: “O me sale perfecto o no lo hago”, “o me pide disculpas o no le hablo”, “o te vas tú o me voy yo”, “no le hablo mas”. Extremos, donde olvidamos que el lápiz escribe de color gris, y tiene borrador. Y otras tantas veces, la ambigüedad nos detiene, pensando que pierdo o gano. En estos casos, es muy útil una mano amiga que nos reenfoque en que siempre podemos ganar. Ganar/Ganar en cada situación, sin afectarnos ni afectar a los demás.

Si nuestra madre o padre, o algún amigo, tiene esa facilidad para acompañarnos y escucharnos detenidamente, sin contaminar nuestras opiniones, sin imponer conceptos y creencias, sin intervenir negativamente; y sobre todo, tiene esa facilidad para hacer la pregunta correcta, en el momento indicado, previendo el futuro, y reconciliándonos con nuestro pasado, ¿quién no se siente feliz con esa maravilla de acompañamiento?.

Muchas veces queremos tener unos resultados en nuestras vidas, que no dependan de la suerte, que por completo sean creados, inventados, llevados a cambio por nosotros. Tener una elección personal en las decisiones que nos lleven a realizar el plan para obtenerlo. En ese momento, si no puedes conseguir rápidamente la solución desde dentro de ti mismo, es el espacio preciso para olvidarte del orgullo, y dejar que alguien con buena experiencia te ayude en ese proceso de descubrimiento, preferiblemente, sin inmiscuirse personalmente en lo que sucede.

Muchos de nosotros hemos recibido entrenamientos en Coaching, en Liderazgo, en Manejo de Equipos, en solución de conflictos, y en tantas cosas teóricas que nos atraen y nos llenan de conocimiento. Para que ese conocimiento sea válido, que mejor momento de ponerlo en práctica con nuestros amigos, colaboradores, vecinos, familiares, hijos.

Hemos llenado toda nuestra atención de tantos conceptos teóricos. Tenemos la biblioteca abarrotada de Libros de Crecimiento Personal. Que mejor momento para aplicarlos. Que mejor momento para que transformemos el mundo que nos rodea, y encapsulados en esa masa de gente buena podamos sentirnos seguros y contentos, como en el colchón de mamá….

En este momento, sentado aquí frente a este computador, sé que no te puedo hacer cambiar de parecer, pero cuando encuentres el momento más oportuno, te propongo que te permitas evaluar cada situación problemática, haciéndote estas cuatro preguntas:

¿Qué crees que pasó?
¿Qué tendrías que hacer diferente?
¿Cómo crees que lo has hecho cuando te ha funcionado?
¿Qué sucedería si encontraras una forma de hacerlo diferente, donde diera otro resultado?



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